CEIP «PROFESOR TIERNO GALVÁN» DE VÍCAR - ALMERÍA - ANDALUCÍA
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Evaluación de los Procesos de Enseñanza - Aprendizaje

INTRODUCCIÓN.
Si ya, de por sí, es complejo diseñar y elaborar un proceso fiable para la Evaluación de cualquiera de las facetas del comportamiento humano, lo es mucho más cuando esa faceta es la propia actividad de los individuos, de los equipos y de las organizaciones de algo tan multiforme y diverso como es un Centro Educativo, o más aún, de la Comunidad Educativa que lo constituye y sustenta.

No son sólo los diversos caracteres individuales del grupo social que lo compone (Familias, Alumnos/as, Profesionales de la Enseñanza, y otros), sino también, y muy especialmente, las diversas y hasta encontradas conceptualizaciones sobre lo que es un Centro, lo que hace, lo que debe hacer, cómo lo debe hacer, y hacia adónde se deben encaminar sus actuaciones.

Es por ello que el diseño, la elaboración, el consenso y la aprobación de un Plan de Evaluación Interna constituyen, o deberían constituir, a nuestro modo de ver, uno de los pilares fundamentales en un renovado Proyecto Educativo. Comenzando por definir lo que entendemos por Cultura de la Evaluación, Evaluación para la Mejora, etc., siguiendo por el análisis de la actual situación del Centro, y acabando por determinar qué, cómo, cuándo, y bajo qué criterios evaluar internamente nuestro Centro.

1. LA CULTURA DE LA EVALUACIÓN Y LA RENDICIÓN DE CUENTAS
Desde el mundo de la empresa, ha llegado a la Escuela, una visión que se ha ido conformando sobre el planteamiento y fijación de objetivos o metas, concretos, mensurables y evaluables, con una finalidad de rentabilidad y de mejora empresarial.

La llamada cultura de la evaluación y de la rendición de cuentas, se viene planteando desde hace algún tiempo la pregunta de que, si es rentable para medir y mejorar otros ámbitos complejos, ¿por qué razón no va a serlo para hacerlo igualmente en el ámbito escolar?

La idea de Evaluación no es nada extraña en el ambiente educativo. Estamos inmersos en el concepto y la actividad constante del Evaluar el Aprendizaje. Pero lo que sí nos es verdaderamente extraño es someternos a nosotros mismos, y a nuestro trabajo, a un análisis de ciertos factores, unos factores que nos lleven a determinar unos indicadores efectivos y objetivos, que a su vez nos permitan obtener perfiles propios, y, a partir de ellos, actuaciones de mejora.

2. LA EVALUACIÓN DE UN CENTRO EDUCATIVO.
Es evidente que hoy los centros educativos andaluces cuentan con la situación de mayor autonomía de su historia. Y precisamente por ello se debe entender, desde cualquier óptica, que la Cultura de la Evaluación y de la Rendición de Cuentas debe llegar a ellos, quizá más que a cualquier otro ámbito de la Administración.

Se nos da la libertad de fijar las finalidades y objetivos concretos de nuestro Centro, la organización interna del mismo y muchas otras contingencias, que, en definitiva, van a condicionar en gran medida el logro de las metas en nuestro trabajo.

Todo esto, unido a la problemática que acarrea la relación desfavorable de nuestros resultados, en relación con la provincia, con la Comunidad Andaluza y con España, debería hacernos saltar, como el Equipo Docente que somos, y, como Comunidad de Aprendizaje que formamos, hacia un reto profesional, y hasta personal, que nos permita aislar los factores más significativos de entre aquellos que son causantes de la precaria situación.

3. ENFOQUE HACIA LA MEJORA EDUCATIVA.
La finalidad última de esta entrada de la Cultura de la Evaluación en una Escuela pública, inclusiva e integradora, como es la Escuela Andaluza y, por tanto, nuestro Centro, no puede ser otra que la Mejora de los Procesos de Enseñanza-Aprendizaje y de sus Rendimientos, es decir, la Mejora de la Calidad de nuestra actividad docente.

Todas y cada una de las conclusiones a las que se pueda llegar en aplicación de esta visión global y objetiva de la evaluación, -ya sea de la organización, de los procesos, de las metodologías, de los espacios, los tiempos y los materiales, incluso de la formación de los propios docentes, como del apoyo de las Familias y otros aspectos- tienen que ir seguidos de las subsiguientes correcciones, cambios e innovaciones sobre lo evaluado, de manera que nos permita elaborar propuestas concretas de mejora, igualmente evaluables.

4. COMPLEMENTARIEDAD DE LAS EVALUACIONES INTERNA Y EXTERNA
Lo expuesto en los apartados anteriores, sobre una Evaluación para la Mejora, se puede y se debe hacer, tanto desarrollándola desde dentro del propio Centro (Plan de Evaluación Interna), como favoreciendo, facilitando y atendiendo a aquellas otras evaluaciones que, efectuadas externamente, desde las distintas instancias de las administraciones educativas, nos faciliten igualmente conocer aquellos factores de mejora, aquellos indicadores de calidad de nuestro Centro.

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Fuente: Centro y AGAEVE    


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